EL FACTOR VERÓNIKA MENDOZA EN LAS ELECCIONES REGIONALES

 


EL FACTOR VERÓNIKA MENDOZA EN

LAS ELECCIONES REGIONALES

Hace unos meses, era un secreto a voces la candidatura de Verónika Mendoza al Gobierno Regional del Cusco; a estas alturas, el trascendido está confirmado por su traslado de su residencia en Lima al Cusco, así como por la intensa actividad pública e interna que desarrolla en la actual campaña regional, apoyando a sus candidatos de la alianza Venceremos.

La presencia electoral de Verónika Mendoza calentará los motores de una campaña que estaba mediocre y gris, por cuanto los candidatos nacionales a senadores y diputados están apenas iniciando sus actividades, luego de superar sus inscripciones engorrosas por el número de partidos.

La presencia de la candidata de Nuevo Perú, que cuenta con una amplia trayectoria y experiencia de carácter nacional, elevará el nivel de la competencia electoral regional, obligando a los partidos de la derecha como de la izquierda a mejorar sus estrategias y planes de campaña.

Su anunciada participación sirve, en primer lugar, para mejorar la campaña de la alianza Venceremos, que luego de sus conflictos y desconcierto tras el retiro de Vicente Alanoca, con la nueva candidatura de Ronald Atencio, no ha despegado y tiene dificultades en alcanzar y superar la valla electoral; esta será una de las tareas principales que deberá cargar en la nueva mochila.

Verónika Mendoza tiene que redireccionar el contenido central de la campaña de Venceremos, en particular de los sectores radicales, que están más empeñados en atacar a don Alfonzo López Chau que en enfrentar la ofensiva de la ultraderecha y derecha.

Lamentablemente, a estas alturas, nacional y regionalmente, la propagada unidad de la izquierda no es posible; está dinamitada para ser reconstruida en el corto plazo. Por la cercanía de las elecciones nacionales y regionales, ya están organizadas las listas nacionales, regionales y municipales del grupo Venceremos, Ahora Nación y Juntos por el Perú; así que se marchará por separado en el proceso venidero.

Probablemente, la reacción de los partidos de la derecha y ultraderecha corrupta, frente a la candidatura de Verónika Mendoza, será buscar la polarización y la confrontación directa, incluida la guerra sucia; derrotarla a más de un hecho y objetivo electoral y político será parte de la simbología del fanatismo que tienen los fachos criollos.

Es de suponer que Verónika Mendoza y su equipo habrán estudiado todas las variables que significa bajar de las alturas nacionales al conflicto regional, en momentos en que la incertidumbre y la apatía política son una realidad tanto en los simpatizantes y electores de la derecha como de la izquierda.

En cuanto a la izquierda, en particular Ahora Nación Cusco, obliga a que esta alianza social y política asuma con mayor responsabilidad su atención a la campaña regional y provincial del Cusco; requiere elegir democráticamente sus candidaturas, con representantes que sean parte de proyectos colectivos y no a individualidades; enfrentar y derrotar a Iván Aparicio, que está en campaña hace muchos años, y ahora a Verónika Mendoza, requiere una estrategia y táctica inteligente, un experimentado equipo y que tenga un respaldo de fuerza social y fuerza política.

Del mismo modo, en la provincia del Cusco, confrontar y derrotar exitosamente a Lucho Flores, dos veces alcalde y parte de la maquinaria económica de César Acuña, que domina el Congreso y el Ejecutivo Nacional; para ello se requiere una fuerza organizada social y políticamente, un gran equipo de gobierno y una candidatura como proyecto transformador; no son los tiempos y momentos de experimentos.

Daniel Estrada, el Qosqo Runa, en los momentos más difíciles para el país, cuando Alberto Fujimori arrasaba en las elecciones con su estrategia golpista, copando y controlando el jurado electoral y los medios de comunicación, supo construir junto a los partidos progresistas y en particular con las organizaciones sociales y sindicales, un proyecto amplio, transformador, con identidad, coherencia y honradez; una revolución cultural que los Qosqo Runas nunca olvida, y nosotros tenemos la obligación de retomar y replicar, para reconstruir la región y la ciudad y frenar su actual destrucción, que vienen desde muchos desgobiernos en las últimas décadas.

 

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