LA ENCRUCIJADA EN VENEZUELA POST MADURO
Entre la guerra de resistencia o el pacto de la derrota:
LA
ENCRUCIJADA DE VENEZUELA
POST MADURO
Con la intervención militar en Venezuela y el secuestro de Maduro,
Trump y los EEUU hicieron saltar por los aires las alicaídas normas internacionales;
esta primera fase, sin embargo, está lejos de resolver el conflicto; por ello
hacen mal tanto los detractores de Nicolás Maduro como los simpatizantes del
chavismo en sacar conclusiones más ideológicas y emotivas que la cruda y
dolorosa realidad.
En medio de la incertidumbre y el ulterior desenvolvimiento de otros
acontecimientos de los próximos días, es mejor analizar las probables
tendencias y escenarios de uno y otro lado.
DESCABEZAMIENTO DEL GOBIERNO, NO ES UNA DERROTA DEL CHAVISMO EN EL
PODER. El espectacular secuestro de Maduro por parte de las fuerzas
militares gringas, sin una evidente respuesta bélica de la parte venezolana,
oculta una realidad compleja de lo que se viene configurando en las horas que
pasan; si con esta acción Trump pensaba descabezar el gobierno, dividir
al ejército, colocar a la defensiva a la base social, abrir las puertas del
poder a Machado y sus grupos, se equivocó; el desenlace todavía no ha sucedido
aún.
Frente a este contexto, hay dos escenarios que se abren, tanto en el frente
invasor del imperio gringo como del gobierno y el chavismo como fuerza política
en el poder de Venezuela.
Trump, en su conferencia de prensa, con su habitual informalidad y
matonería, reconoce que deberá en esta etapa negociar con el gobierno que
encabeza Delci Rodríguez; públicamente lo desafió a que acate al
gobernante de facto o gobierno de transición que encabezara él, que se
renegocien los contratos petroleros, que vuelvan las empresas gringas; en otras
palabras, aceptar el régimen político y a cambio de ella el petróleo, que por
cierto es el gran objetivo de la intervención.
Es evidente que es una presión y chantaje abierto y público; si el
pulseo político de estos días no se resuelve favorablemente a sus intereses,
pasarán a la segunda fase de su estrategia, que es la intervención militar
terrestre abierta, en particular invadiendo y buscando controlar los
pozos y refinerías petroleras de Venezuela, como lo hicieron en Irak y Libia,
en la cual mandaron al diablo las preocupaciones del cambio del régimen
político y se concentraron en capturar, saquear y contrabandear el petróleo,
hasta el día de hoy.
LA ENCRUCIJADA VENEZOLANA. Veremos en primer lugar cuál será el
grado de resistencia a la presión política y militar; para ello necesitan
garantizar la unidad del mando político y militar, impedir la división de las
FFAA; incorporar al pueblo a la defensa armada del gobierno, en particular de
los pozos petroleros; decapitar a los bolsones de grupos pro
invasores, profundizar las reformas económicas en el agro, la industria y el
sistema financiero; así como desplegar una amplia unidad latinoamericana; es la
única garantía que tienen, para poder enfrentar la invasión terrestre del
imperio gringo; pasar de la guerra regular a la guerra irregular; evidentemente
esta posición y conducta es bastante compleja y difícil; para ello se necesita
una adecuada estrategia y una dirección político y militar.
Por el momento, desde el lado del gobierno de Venezuela, designaron
a Deyci Rodríguez como la presidencia encargada; siguen reconociendo a Maduro
como el titular. Salió el ministro Padrino a garantizar la lealtad e
institucionalidad de las Fuerzas Armadas; luego aparecieron los
gobernadores regionales y los principales mandos políticos y militares del
régimen, garantizando la continuidad del gobierno; grupos de autodefensa
barrial también circularon por las calles con claras instrucciones de
confrontación militar con la respuesta de los opositores.
Al respecto, el gobierno venezolano, en uno de sus principales e
iniciales mensajes, informó que con la agresión e intervención militar de los
EEUU se activó automáticamente el Estado de Guerra, aprobado por
Nicolás Maduro en atención a la probable intervención, denominada Estado de
Conmoción Exterior, con las siguientes acciones: proteger los derechos de la
población, funcionamiento pleno de las instituciones republicanas y pasar a la
lucha armada inmediatamente.
En el terreno práctico significa: movilización del Ejército
venezolano; control de la infraestructura de servicios públicos, la
industria petrolera y las industrias básicas por parte de las fuerzas armadas.
Cierre de fronteras terrestres, marítimas y aéreas. Restricción temporal de
ciertas garantías, excepto aquellas que tienen que ver con los derechos humanos.
Pasar de una estrategia de normalidad en gobierno a una situación de
invasión no resulta fácil, no es como algunos demagogos piensan y empiezan a
buscar todo tipo de especulaciones, como de “acusar de traiciones,
falta de respuesta militar, que los cubanos, rusos y chinos no ayudaron”, etc.,
etc. Toda una retórica de acusaciones en una y otra dirección.
Un giro estratégico requiere una dirección y conducción política
capacitada; se conoce que desde el gobierno han venido organizando una
estrategia de guerra de resistencia de todo el pueblo; pero también
desde el otro lado de los EEUU tienen estudiadas las diversas experiencias de
sus propias derrotas; el asunto es la disputa en la correlación de fuerzas
internas y también internacionales.
EL DESENLACE EN PUGNA. Como se puede entender, las cosas caminan a
dos escenarios concretos: el camino de la guerra abierta desde los EEUU, para
controlar los pozos, cuencas y plantas petroleras, en caso de que haya
una resistencia firme del gobierno de Venezuela.
Si la correlación de fuerzas es contraria a las expectativas
venezolanas, un sector del gobierno puede abrir curso hacia una transición
política pactada a cambio del petróleo; los artificios declarativos de
Trump por ahora están apuntando en esa dirección. Existen ejemplos como el caso
de Irak y Libia, en los que a EEUU no le interesan los colores de dichos
gobiernos, precisamente gobiernos inviables, desfinanciados, que les permiten
controlar y saquear el petróleo por encima de ellos.
O en otros casos, procesos similares cambiaron de curso, porque al
interior de las fuerzas del cambio existen factores de retracción o traición; Morales
Bermúdez traicionó a Velasco Alvarado y, junto a los partidos de la derecha,
desmontaron todos los avances sociales y populares a pesar de la resistencia
popular.

Comentarios
Publicar un comentario